viernes, 21 de enero de 2011

Cuando llora la nube gris?

No llueve solo cuando esta todo el cielo gris, ni cuando a este se le suman las fuertes ráfagas de viento, truenos y relámpagos, que nos hacen encoger, y a la vez nos obliga a comprimirnos apretando nuestros brazos con nuestros congelados dedos, mientras sentimos como penetra en nuestro cuerpo comenzando por piel, para luego penetrar el cuerpo hasta el interior de los huesos y chocar el centro de este.

Pero, hay también otro tipo de lluvia, existen otros tipos de nubes, de mil maneras puede llover. No solo el clima es gris, frío, húmedo, molesto o triste. También lo son nuestras dudas.

En algunas ocasiones, cualquiera fuera el lugar o la actividad, nuestro cuerpo siente lo mismo que en esos días de lluvia, esos días donde estamos recubiertos por las nubes grises. Pero algo extraño sucede, ponemos nuestras palmas paralelas al suelo y al cielo, pero nada nos moja, la humedad no penetra nuestro cuerpo mojado y sumándose el viento hacernos sufrir el frío. No, en esta ocasión otra nube nos sigue, y bajo ninguna otra nube nos llueve, solo arriba de nuestras cabezas se encuentra, aunque no la podamos ver. Porque esta en nuestro interior, esta en nuestras cabezas y no exactamente en nuestra imaginación. Aun no existen a la venta paraguas, botas o piloto que nos resguarden. Esta tormenta no la desata el clima, la desatan los sentimientos, la desatamos nosotros mismos con nuestras acciones y nuestras apreciaciones personales de las mismas. Esta nube gris, puede tener uno o muchos nombres, Duda, Angustia, Arrepentimiento, Desconsuelo, Tristeza, DOLOR.

Solo nosotros la sentimos, solo a nosotros nos sigue, pero solo nos sigue si nosotros la llamamos. Si, es nuestra responsabilidad sentir la miseria sobre nosotros, por mas inevitable que a veces sea.

Depende de nosotros llevarnos un resfriado por estar debajo de esa cantidad de agua fría, o podemos prepararnos para no sufrirla o sufrirla lo mas mínimo posible, porque, seamos sinceros, si estamos un poco desprevenidos a veces la lluvia nos agarra por sorpresa y tardamos en encontrar resguardo, y como consecuencia un poco mojados terminamos. Pero debe ser una decisión nuestra y de nadie mas, sabiendo que sufrir no es un pecado, y que no puede haber ley moral que nos indique que decidir, pero no hay que olvidar nunca las responsabilidades que surgen de nuestros actos, y debemos aceptarlas para poder convivir en sociedad. Uno es preso de las consecuencias de sus actos.

lunes, 20 de diciembre de 2010

Madrugada en ti

Cancion que pronto subire, en formato audio. Por ahora paso la letra, la escribi esta noche que no tenia sueño. Espero que les guste


Madrugada en ti


Otro día que no sabe a eternidad

Madrugadas de humedad escalofriante

Azules y morados este cielo deja

Neblina de verano y llovizna seca


Destellos de edificios nocturnos

De estrellas se inunda la ciudad

Al alcance de una mano conocida

Un corazón late tu despedida


Busca entonces la inmensidad

Lo platónico de un amor deshecho

Responde segura la eternidad

En fragmentos de realidad ajenos


Una simple canción al alba

Contestando mis preguntas de mañanas

Que siguen a noches inconcientes

De retazos de vidas inexistentes


Ahora surge el sol a lo lejos

Permeable vuelve mi deseo

Solo veo tu cara en mi recuerdo

Instantes fuera de lo verdadero


Siento el viento claro y frío

Es tu caricia desde el infinito

No es la imaginación el sentimiento

Esta en la dulzura el momento


No solo el perdón mata nuevamente

Cantan aquellos pájaros guardianes

Cubren nuestras noches, desteñidos

Sobre el agua que nos abrazo en el río

martes, 7 de diciembre de 2010

Impostor

Yo no soy un impostor. Donde esta ese que dicen que lo es? Todo empieza al amanecer, a la hora que amanezco, todo se resume a una mirada, al reflejo de el. Es un viaje que nos lleva a despertarnos de a poco, paso a paso, un poco de agua y listo. Levantamos la mirada cansada de haber descansado, aturdidos por no recordar lo que hemos soñado, intranquilos, ya sea por la sensacion de malestar de aquella pesadilla que nos atormento sin detalles realistas, o de aquel sueño cuasi lujurioso que nos hizo sentir hasta inmortales por unas horas no mas. Todo termino.
Hemos despertado, hemos caminado, estamos otra vez en la realidad mortal y finita, estamos nuevamente frente al espejo. Cualquiera podria pensar que ese instrumento solo refleja nuestra imagen, que solo decora u ocupa un lugar un en el espacio. Que estupidez no? Pensar que el espejo es solo el reflejo de nuestro cuerpo desnudo al alba.
Es la hora de la relidad, es la hora del defecto, aqui y ahora frente al espejo. No nos podemos mentir, no hay nadie a quien mentirle, solo la psicosis de un enfermo ve la realidad distorsionada, ve al impostor.
Mañana cuando nos levantemos, respiremos, reflexionemos y tomemos por contado que no somos solo una imagen, sino un concepto

lunes, 6 de diciembre de 2010

Recuerdo

Aca les dejo parte de un tema que compuse hace poco, es dedicado a mi viejo. Comenten si les gusto o no, Gracias!


jueves, 31 de julio de 2008

Despues de la Primera Vez

La llovizna lo despertó de su sueño profundo, ruidos extraños retumbaban en su cabeza pero no los distinguía, una y otra vez trataba inconcientemente de repasar lo sucedido después de estar parado frente a esa puerta. Se dio cuenta que volvió a ser el mismo. Aun mantenía los ojos cerrados, igual que la mayoría de sus sentidos.
Poco a poco volvió en si, pudo percibir borrosas imágenes, hasta que se desmayo de nuevo y paro de respirar unos minutos, junto con esa liviana lluvia que se tomo también su merecido descanso.
Después de un par de horas volvió por completo en si de un sobresalto. Otra vez la lluvia le interrumpía su sueño. Sus sentidos recobraron fuerza y esas imágenes borrosas tomaron, forma, se les sumaron olores, tan nauseabundos y desagradables como nunca antes había sentido, las texturas se intercalaban entre fangosas y cortantes. Estaba en el basurero. Toda la situación se volvió intolerable, fue como un golpe duro en la sien. Vomitó. Trato de ubicarse, tanteaba lo que tenia cerca, aunque se arrepentiría de eso en un instante, ya que sobre su ropa ensangrentada y cerca de el lo único que había era mas sangre y material anatómico, ya sea pelos, uñas que compartían una cosa en común, no le pertenecían. Que podría haber hecho el, sin que el se enterase.
Trato poco a poco de ponerse de pie, estaba confundido, desesperado, agónico, es mas, sentía tantas cosas juntas que no sabia como ponerse primero.
Se pasaba sus manos por la cara y cabello, en símbolo de resignación, pero nunca derramo una lagrima. No sentía culpa, en lo más mínimo. El no había hecho nada.
Recorrió los pasadizos, y recovecos del basurero tumbándose y tropezando con cada desnivel, hecho pon una lata, piedra u otras cosas que nosotros los humanos desechamos hasta con desprecio. Se cortaba cada vez que apoyaba sus manos sobre latas oxidadas y su propia sangre, la de un humano desesperado, supuraba y empezaba poco a poco a aparecer entre los poros de su piel.
Camino durante horas, ya que cada paso era todo un logro, pero uno de esos logros que no llevan a nada, porque seguía encerrado entre la podredumbre, y esa era su desgracia.
Se estaba por dejar caer sobre el barro, quería morir, quería matarse. Pero por sobre todas las cosas, quería matarlo a el.
Ese nuevo plan de fallecer en ese desagradable lugar era un éxito en potencia, pero tuvo que suspenderlo de su inconciente, debido a que algo más le llamo la atención.
Una carcajada se volvió la más dulce de las sinfonías. El no dejo de ser el nuevamente, pero un aire de vida se le sumo sobre sus hombros nuevamente.

viernes, 4 de julio de 2008

Antes de la Primera vez III

Solo faltaba un kilómetro, diez míseras cuadras, limitados mil metros. Era lo único que podía saber, ya que el tiempo no era suyo, ya que la tarea no era para él. La noche avanzaba lenta como sus pasos y le demostraba que él dejaría de ser él.
A este ritmo la paranoia iba creciendo dentro de su atormentada cabeza. Mareado busco apoyo en una pared pero sus piernas de repente cedieron y lo dejaron caer, desprotegido como en una caída al vació sin paracaídas. Sus ojos veían objetos inanimados cobrar vida y sus pupilas prácticamente ya no existían. Todo era negro, se sentía ofuscado, atrapado, estaba de rodillas en el medio de la calle tapándose los oídos, debido a que se le tornaba imposible aguantar ese inexistente ruido que lo estaba ensordeciendo. Mientras, los árboles de la plaza se establecían en una orgía en la cual tenían sexo con las tres fuentes y las dos estatuas que estaban de simple decoración en el lugar, y por si fuera poco el encargado de la plaza invitaba a hombre que se le cruzara a que le practique oral. Toda esta escena era presenciada por un gordo de unos ciento cincuenta kilos que le había hecho el amor minutos antes a una cabina telefónica, y ahora disfrutaba de un aperitivo nocturno, estaba tan excitado que la comida se le caía de la boca, chorreaba sobre su pecho pero no le molestaba limpiarse, se reía a carcajadas y gritaba una y otra vez cuanto le gustaba coger.
Cerró los ojos y todo se calmo. La coreografía que realizaron los objetos y sus personajes dentro de su cabeza le dejaron estragos irreparables, su cerebro ardía de una manera indescriptible, se podría decir que exploto y que nunca funcionaria como el de alguien normal de nuevo, eso era lo necesario. Abrió los ojos. Ya no distinguía lo real de lo imaginario, el sudor de su frente era como gotas de lava ardiendo. Seguía de rodillas, con la mirada en la nada, le tomo unos minutos para volver en si y darse cuenta de lo que había pasado, y en cuanto lo logro ya no le cabía ninguna duda. Él ya no era él, y por primera vez, la noche empezaba a ser suya.
Se levanto mas vivo que nunca, una sensación de poder le corría por las venas, no reconocía restricciones, de ahora en mas estaba todo permitido.
Tomo el bolso y partió. Los mil metros los cruzo en muy poco tiempo, nadie iba a interferir en lo que el debía hacer. Así llego.

martes, 1 de julio de 2008

Antes de la Primera vez II

Su bolso pesaba mas que lo normal, por eso su paso lento. La calle parecía mas angosta que de costumbre y los árboles menos tristes. Los pocos autos que pasaban parecían tramar algo, y si, esa noche dejaría de ser él.
Nada seria igual y el clima lo presagiaba de una formidable manera. La humedad no colaboraba con el largo camino a recorrer y lo dejaba a cada paso con menos aire, su remera se achicaba, se encogía, lo apretaba cada vez más, metro a metro. Sus zapatos pesaban el doble debido a la transpiración acumulada, y si se prestaba atención se podía escuchar casi con claridad que sus pasos, en el medio de la noche de húmeda primavera, hacían los mismos ruidos que piedras gigantes tiradas desde el cielo a un inmenso río.
Pero él se mantenía firme y le impedía a su mente pensar en cualquier otra cosa que no sea cumplir con su deber, porque esa noche no le pertenecía a él. La distracción no estaba permitida y no se podía dar el lujo de equivocarse.
Por momentos su visión no era perfecta, la falta de luz en la ciudad y la noche de luna nueva tampoco ayudaban mucho. Ya había recorrido dos kilómetros. Cada vez que los parpados se le cerraban, pensaba que no los iba a poder abrir de nuevo, en esta instancia ya se asemejaban a dos persianas antiguas y oxidadas, las cuales necesitaban mas que una mano de aceite para funcionar. Él necesitaba más que una mano de suerte.
Doblando en las esquinas como un sujeto perdido trataba de esquivar en las sombras a su peor enemigo. El miedo. Pocas personas se veían caminando en esa maldita noche, pareciera que todos anticipaban que iba a pasar, y nadie quería estar ligado a eso.
Solamente pudo divisar a dos borrachos en lo que iba de su camino, uno ya estaba desmallado por la cantidad de alcohol que había ingerido, y tanto moscas como cucarachas ya estaban dispuestas a descomponerlo. Aun estando vivo. El deseo de embriagarse para escapar de una absurda e inútil existencia, al parecer daba a estos energúmenos marginados de la sociedad por lo menos, algo con que subsistir. Y al final del camino daba a las moscas, cucarachas y perros callejeros algo con que alimentarse. El otro borracho estaba sentado en las escalinatas de una iglesia jadeando de cómo un animal mientras se masturbaba, pensando en alguna actriz o vedette que había visto desde afuera de algún negocio de ventas de electrodomésticos.Entre tanta inmundicia y soledad estaba la noche. Entre tanta noche estaba la oscuridad, y entre tanta oscuridad estaba él. Aunque pronto dejaría de ser él. Ya que esa noche no le pertenecía.